Las Palabras También Son Santas

on domingo, 18 de septiembre de 2011

Las palabras también son santas

La ciudad se ha vuelto una “ciudad fantasma” la humareda que sale de las chimeneas de las fabricas se expande por toda esta tierra volviéndose mas que una nube, una capa de toxinas del cual no podremos escapar. Cada persona tiene que ver por si sola como si fuéramos animalitos abandonados en medio de la carretera a nuestra suerte. Es tan crudo hablar sobre estas cosas, pero estamos varados así, sin ayuda de un gobierno y sin protección de alguna entidad. Antes uno podía venir a relajarse o hacer una parada aquí y disfrutar de su cercanía al cielo. Los viajeros pueden usar nuestra ciudad como parte de su historia como de la antigua estación de ferrocarril y sus vagones.

Ser un hombre de fe no quiere decir que tenga que aceptar lo que pase a mí alrededor, como ninguna persona podría ver que afuera de su casa un niño sea maltratado por su padre a golpes o jalones. Nadie podría permitir eso o al menos yo. No me gusta tener que pensar que un día todos despertaremos con una mascarilla impidiendo el inhalar sea algo normal, que sin nuestra protección podríamos asfixiarnos y las parejas tengan que saludarse con abrazos o ni con eso quizás y la otra parte de ciudadanos postrados en sus camas tratando de pensar que muy pronto despertaran de un sueño tan real que ya seria en vano cerrar los ojos para dormir.

Hoy en día tenemos que cuidarnos y cuidar nuestra hermosa ciudad, sino después cual será el legado que dejaremos.

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